martes, 19 de diciembre de 2017

VIPPASANA (Hackeando la Mente por diez días)


(Para Fer)




Gnosti Te @uton (Conócete a ti mism@) Inscripción en la entrada del templo de Apolo en Delfos, sede del sagrado Oráculo en Grecia.

De una manera u otra todos buscan.
Todos buscamos aquello que nos ayude a calmar esta sed. Esta antigua sed de significado con que todos los Humanos venimos, y que muchas veces elegimos ignorar o paliar según el caso.
Pero no puedo hablar de la experiencia de otros, solo puedo hacerlo desde la voluntad del Morador de este complejo ensamblaje bioquímico que impulsa a escribir esta nota, en la que se intentará contar una experiencia sobre las posibilidades de que esa sed pueda ser erradicada.

La Mente es como un pulido espejo, y debemos vigilar que se mantenga limpio”
Shen Hsiu

Hace 2500 años, un hombre se sentó debajo de un árbol, y, con firme determinación, se aferró a una técnica, prometiéndose no cambiar de postura hasta no encontrar una respuesta al por que del sufrimiento Humano.
La técnica, ya en esos tiempos era antigua, se trataba de poner la atención en el flujo de entrada y salida de la respiración.
Sidharta, el Buda más conocido, agregó además a esa modalidad, la atención a las sensaciones físicas y a su impermanencia. Descubriendo que los contenidos de la mente reactiva, conocidos como sankaras, se atenuaban y en muchos casos desaparecían ante una observación ecuánime; sin rechazo ni apego hacia dichos contenidos. Ese fue el genial aporte de Buda: una guía científica hacia la Liberación de los seres, de esta programación generada por la dualidad, la ilusión (Maya) y la ignorancia sobre como estos procesos nos controlan.
En tiempos posteriores, un rey llamado Asoka, quién curó su adicción a la crueldad gracias a la influencia de Buda, impulsó la difusión del Budismo fuera de la India.
Por ese entonces, salieron iluminados Maestros en dirección a los cuatro puntos cardinales.
Los siglos transcurrieron, y el Budismo se enraizaba por toda Asia. Nuevos aportes modificaban y adaptaban la enseñanza original, a tal punto que fue diluyéndose la transmisión pura de Anappana y Vippasana en toda la India y en todos los países en que se difundía el Budismo. A excepción de Birmania, el pais al este de India, donde un linaje de maestros conservó puro el mensaje, aunque con escaso predicamento. Hasta la aparición hace pocas décadas de S.N. Goenka, un industrial Birmano aquejado de terribles migrañas crónicas que lo mantenían pendiente de la morfina, el cual, sin mucha ilusión, siguió el consejo de un amigo y visitó a un maestro de la técnica, descubriendo (poco a poco) el potencial de curación y realización de Vippasana.
Llegando a comprometerse a apoyar y difundir esta buena nueva, a la que dedicó buena parte de su vida y sus bienes, fundando centros con un original sistema organizativo autónomo, los cuales dependen económicamente de las donaciones que realizan todos aquellos que participan en los retiros y las prácticas.

Vippasana es observar las cosas tal como son, no como parecen ser.”

El primer día se llega por la tarde, se llenan unas formas y se entregan los teléfonos, las llaves del coche, los libros y cualquier posible motivo de distracción.
Se nos vuelve a indicar el regimen diario, el cual comienza a las cuatro de la mañana, cuando suena el primer gong llamando a meditar.
A las cuatro y media se medita en sala, hasta las siete en que se desayuna y descansa hasta las ocho. De 8 a 11 se medita en sala. A las 11 se almuerza y se descansa hasta las 13. De 13 a 17 meditación en sala. A las 17 merienda-cena ligera y descanso.
De 18 a 21 Meditación y charla cerrando la jornada. A las 22 se apagan las luces.

Comienza todo el primer día, al solicitar los neófitos, el llamado “Refugio en las Tres Joyas” que es este:
Tomo refugio en el Buda (Que me muestra el Camino en esta Vida)
Tomo refugio en el Dhamma (El Camino de la comprensión y del Amor)
Tomo refugio en el Sangha (La Comunidad que vive Concientemente y en armonía)”
Los Neófitos se comprometen además a respetar y cumplir un código ético llamado Shila.
Luego de esto se enseña la técnica de Annapana sathi, de la que ya he hablado al principio, la cual nos hace poner la atención en la respiración natural.
Al tercer día indican fijar la atención en las sensaciones en el área entre la nariz y el labio superior. Gradualmente nos acercamos al Vippasana en si.
Se hace tomar conciencia repetidamente en “Anichka” Impermanencia. Todos los procesos de las sensaciones surgen y desaparecen. Y uno debe llegar a experimentar la realidad de que no somos ese personaje que creemos ser, sino una infinidad de procesos ocurriendo simultáneamente.
Infinidad de sensaciones, unas más burdas, muchas más sutiles, las cuales nos provocan o bien malestar, incomodidad y rechazo, o bien placer y apego. Esta es la primera causa del sufrimiento señalada por Buda.
Ecuanimidad (Upeksa) es el equilibrio al que debe tender el meditador, no identificándose con dichos procesos, sino solamente observarlos: asi como aparecen para luego desaparecer.
Poco a poco, uno comienza a descubrir y discernir estas manifestaciones de la mente reactiva conocidas como sankaras y como somos condicionados por estas, hasta que conseguimos observarlos y, en la medida de nuestras posibilidades: desactivarlos.





El presente es la única cosa que no tiene fin”
Schroedinger

Resulta sin dudas una revelación impactante, el percibir la propia energía con la atención de nuestra conciencia. Constatando como somos seres de energía vibrante, cuestión que, a través de Vippasana, uno comprueba directamente y por si mismo.

Al finalizar cada jornada, las charlas de Goenka son muy clarificadoras, hablan desde, y, hacia el corazón de quienes hacen un mayor esfuerzo para iluminar lo que permanecía sin luz.
Las charlas nos hablan directamente sobre lo que nos está ocurriendo, y con gran persistencia van borroneando los dominios de la ignorancia sobre lo que somos.
En cuanto a mi, debo reconocer que mi mayor inquietud era la postura, pero apilando cojines uno escapa del loto puro y duro. Eso si, a partir del cuarto día, piden que se observe (durante tres horas repartidas) una inmovilidad absoluta (en lo posible) el Aditthana… Y entonces si, acuden los dolores… A mi me atormentó una vieja lesión de espalda, pero, lo extraordinario, es que llegaba un momento en el que todos los malestares y las dificultades se trascendían (Las charlas confirmaban mis propias experiencias)
El dolor surge, y es observado sin rechazo, el dolor desaparece.
El bienestar surge, y es observado sin apego, el placer desaparece.
La Ecuanimidad nos guía por el camino del medio. La Mente, al calmarse, es como el lago en que desaparece la agitación y las olas, y solo entonces es que comienza a verse con claridad.

Hacia el séptimo día, se me había dado dominar bastante la técnica, el flujo era increíble en brazos, cabeza y piernas, no tanto en tronco, donde mis sensaciones eran muy burdas aún.
En mis manos, mi atención jugaba con la energía, haciéndola “circular” entre los dedos de diferentes maneras.
Allí tomé conciencia de una experiencia que había tenido con psylocybe de hongos en mi juventud.
Hasta el Vippasana, creía que una energía me había venido del exterior… Luego de sentir lo que sentí en el retiro, ya no estoy tan seguro de eso…

El octavo día, el calor de Junio era agobiante, y una sucesión persistente de situaciones e imágenes de carácter femenino no me facilitaban la meditación.
Simultaneamente, se me manifestó una sensación que en principio me alarmó bastante.
Posiblemente debido a la postura, algún nervio se viese afectado, no lo tengo muy en claro, pero tenía la vívida sensación de que tenía una serpiente entre el perineo y el muslo, y no paraba de retorcerse y como de palpitar, toda una prueba…

Al noveno y al décimo día, no conseguí volver a la fluidez de Vippasana de días anteriores.
El décimo día es cuando se rompe el voto de silencio; y la alegría inunda el Sangha (La comunidad de practicantes)
Espontáneamente se armaron dos círculos de hombres en el jardín, solo separados por una cuestión idiomática: los del inglés y los del español.
Allí recién nos presentábamos, y zumbaban historias, bromas, ocurrencias, que durante diez días habían estado reposando…
Luego de quitada la válvula, y que todo el entusiasmo y felicidad que ello genera se hubiesen calmado, se empieza a ahondar en las relaciones personales, donde todos queremos compartir nuestras razones y nuestras búsquedas.
El décimo día además, se propone una última técnica, conocida como Metta, la cual apunta al despertar del corazón para que irradie Amor hacia todo y todos.
Luego de casi tres días en penumbras, esta última meditación consiguió activarme significativamente el chakra Anahatha.
En otras palabras, todos estos Despertares que induce el Dhamma o Dharma, apuntan no solo a un darse cuenta de realidades que ignoramos y a un mayor autocontrol, sino que también este método, que a todas luces es científico, nos lleva hacia actitudes de entendimiento hacia el prójimo, nos vuelca hacia la Compasión por toda criatura viviente.
Nos guía hacia el Amor.

No tiene sentido que algo bueno que sucede al otro lado del mundo nos enternezca, pero lo hace.
Parece ser una ley cósmica el que la Bondad ejercida libremente, tiene el potencial de expandirse de manera exponencial. Parece contribuir muchísimo a curarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta.”
Ma Deva Padma

Los Centros de Vippasana (Y me consta) no cobran un céntimo por ninguna estadía en ellos, corta o larga.
De cualquier manera, uno tiene allí todo resuelto lo material, una cama, una ducha caliente, una excelente alimentación servida por voluntarios del Dhamma; todo ello para que el practicante pueda enfocar toda su atención en la técnica, y poder así avanzar en el Camino (Un buen Camino) y conocerlo…
El último día hay una mesa. Se llama la mesa del Dana. Dana son los donativos voluntarios que los participantes hacen, y que son la energía económica con que estos centros se sostienen.
Se trata de un esquema colaborativo basado en la confianza, la buena voluntad y el agradecimiento que funciona increiblemente bien. Y a muchos nos da por imaginar que bueno sería que algún día un sistema similar se extienda a todos los ámbitos de la sociedad.
Ojalá el sentido común nos lleve como Humanidad a colaborar unos con otros y nunca más a competir unos con otros.
Si, tengo por cierto que todos vamos camino a dejar atrás el oponernos y a volver más comunes preguntas como:
Hay algo que necesites?
En que podría ayudarte?
Y a volver más comunes afirmaciones como:
Tienes razón. No hay problema.
Te comprendo. Sigue adelante!

Este retiro fue realizado en uno de los dos centros que existen en España, el Dhamma Neru, ubicado en Santa María de Palautordera, un pueblito al norte de Catalunya durante diez días del mes de Junio de 2017.

 Para la negra Fer...

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